Europa vuelve a mirar a Latinoamérica. La fuerte caída de los mercados del Viejo Continente, sumada a la crisis de liquidez y a la ralentización de otros mercados naturales, como Europa del Este, ha situado a la región como la plaza más atractiva para las constructoras europeas. El crecimiento económico de los últimos cinco años se suma a precios bajos, mano de obra barata, condiciones de financiación favorables, un sistema bancario ordenado y, sobre todo, una fuerte demanda insatisfecha en los principales países de la región.Características que se asemejan a la Europa inmobiliaria de hace 15 años, el mismo sector que ahora agoniza. Según Eurostat, en el último trimestre la construcción ha caído un 3,2% en la Unión Europea y un 2% en la eurozona. Los más afectados han sido Alemania, con bajones del 8,1%, y España, con un desplome del 6,2%. Esto sin contar que en todos los miembros del club comunitario se han registrado retrocesos en la venta de pisos y retrasos en los nuevos proyectos. Un informe del Servicio de Estudios de BBVA indica que se dan todas las condiciones para el desarrollo del segmento de crédito hipotecario. Esto gracias a la evolución demográfica, la mejora de las rentas reales y la elevada rentabilidad. Otros especialistas y promotores agregan que las posibilidades se multiplican por la elevada cotización del euro frente al dólar y por la inusual estabilidad política en la región. También se suman otros factores más técnicos, como el bajo precio del suelo, el menor coste de la mano de obra y la creciente demanda de una segunda residencia. En ciudades como Buenos Aires, Santiago de Chile, Bogotá o Río de Janeiro, la demanda por el mercado residencial y de oficinas crece por encima de los dos dígitos en una región en que la construcción sólo representa el 4,5% del PIB total, medio punto por debajo de los datos registrados hace una década. Con todo, el crecimiento de la construcción en toda la región supera el 8% anual desde el año 2004 y, en países como Brasil o México, el sector ostenta un valor agregado que ronda los 40.000 millones de dólares. En Argentina, Chile y Colombia esta cifra llega a 10.000 millones. La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) agrega en su último informe sobre inversiones que los capitales que ya están asentados también se han beneficiado de planes de infraestructuras puestos en marcha por los Gobiernos. Brasil y México son el mejor ejemplo de estas iniciativas, dos países que se colocan a la cabeza de los destinos más buscados por los inversionistas. Las características que les hacen atractivos son básicamente las mismas: tamaño, estabilidad económica, políticas regulatorias a largo plazo y capacidad productiva instalada. Chile, Argentina, Perú y Colombia se encontrarían en un segundo escalón. Para el BBVA, el factor común de estos países es el aumento del ingreso de las familias y las promociones estatales para nuevas viviendas. Esto ha permitido que, por ejemplo, en Colombia, el PIB de edificaciones -que aglutina todas las estadísticas de la construcción- lograra un crecimiento promedio de 17,8% en el periodo 20022007 y que en Chile la tasa de crecimiento pueda ser de hasta un 50% durante los próximos 20 años. En Argentina, a pesar del gran desarrollo en el último quinquenio, el sector sigue teniendo potencial, "ya que todavía existe una demanda de vivienda insatisfecha comparando con países desarrollados". ¿Y España? Los inversores españoles son los que más en serio se lo han tomado respecto de sus socios europeos. Los datos del Ministerio de Industria reflejan que el primer destino de las inversiones en construcción, fuera de la eurozona, es Latinoamérica. En el año 2007, el capital inmobiliario destinado a la región representó un 17,6% del total, con 305 millones de euros. Es más, durante el primer trimestre del año 2008, 20 de los 28 millones invertidos hasta ese momento han tenido como destino Latinoamérica. Las principales empresas que ya han puesto bandera en la región son el Grupo Mall en Panamá, Grupo Lar y OHL en México y Fadesa. Publicado por El País, el 31 de agosto de 2008. Digo yo, Nora Fontana, que estas empresas son las mismas que hace cuarenta años aquí en España comenzaron a comprar terrenos y construir, casi en las orillas de la playas más hermosas que este país tenía, sin ningún tipo de escrúpulo. Hoteles, chalets, campos de golf, urbanizaciones privadas con playas privadas, etc. a lo largo de cientos de quilómetros por toda la Costa del Sol en Málaga, en Benidorm en Valencia, en Ibiza en las Baleares, en Tenerife en las Canarias y otras zonas turísticas, creando así una increíble, rápida e implacable destrucción del paisaje, ayudando a la desertificación que sufre este país casi sin vuelta atrás. No importa que años más tarde los gobiernos autónomos reaccionaran queriendo poner un poco de control y freno a estas constructoras, cada vez más poderosas, nombrando algunos terrenos "protegidos" y no construíbles; estas hacen números y si les cuadra en unos cuantos millones de euros se plantan con la excavadora y la dinamita igualmente: playa, montaña, monte, bosque, les dá igual lo que haya que cargarse. Muchos alcaldes de diferentes ayuntamientos (sobre todo de los que reciben mayores ingresos por concepto de turismo, como aquí en Marbella, Estepona, etc.) se han visto en la tentación de aceptar grandes cantidades a cambio de hacer la vista gorda, hasta que algún otro denunciara las irregularidades, terminando así unos cuantos involucrados en prisión. En el mejor de los casos las obras se suspenden y demuelen. Cuando se ha llegado demasiado tarde, las viviendas ya son disfrutadas por sus compradores y ya es imposible hacer nada: allí se quedan. A todo esto, hay que agregarle la insólita subida de precios de terrenos y viviendas, que evidentemente son asequibles para unos cuantos ricachones pero no para el común de la gente. Piensen ustedes latinoamericanos en la suma de dinero de la que disponen para comprarse la casita donde por fin tendrán una familia, o el apartamento donde por fin los solteros se independizan tranquilamente... ¡Seguro que se han quedado cortos! Porque de 100.000 se fué a 150.000, y de ahí al doble hay sólo unos pocos años más de dominio del sector. ¡Hasta 250.000 euros por un piso normalito de dos dormitorios en la ciudad! ¿A que eso lo vale una gran casa en Punta del Este? Pues escucha esto: una casa en zona costera o en la montaña con vista al mar, pero rodeada de turistas dando vueltas, comercios, coches, autopistas y rotondas por donde mires, y otros cientos de chalesitos más a escasos metros, con la consiguiente subida de precios en todo, pide que prepares medio millonsito de euros (¡euros, no dólares!). Las famosas hipotecas que crearon los bancos para que la gente pudiera comprar, financian a... toda la vida! ¡Treinta, cuarenta y cincuenta años de los que no se te ocurra dejar de pagar un mes! ¡Y qué caras! La mayoría se te lleva la mitád o más del sueldo, y sólo para la casa. He aquí el gran drama de España: la gente está súper endeudada, muy "hipotecada" para la casa, para el coche, para las vacaciones, para la feria que dura diez días...! Los jóvenes en general no se animan a tomar el riesgo de la casa propia. Pues habrá que alquilar entonces, se pensó. Y por eso lo de los pisos "compartidos", para poder afrontar los alquileres que también subieron a 700 y más por tan sólo uno o dos dormitorios. Ahh, ¿que creían ustedes que no había acá en España viviendas "protegidas"? ¡Hacen colas para solicitarlas y salir sorteados! Y les aseguro que la mayoría son de pésima calidad y son un rejuntadero de viejitos solitarios y familias jóvenes y numerosas. Lindo ¿no? Y ahora que ya no hay casi más sitio dónde construir, ni más gente para hipotecar porque sino ya el dinero no circula como debe, ahora que los bancos tienen más millones que nunca prestados en hipotecas, y prestados a los especuladores de terrenos y de edificios antiguos llevados a la ruina, y prestados a las consturctoras, ahora que se han topado por fin de narices con el problema de la falta de agua (¡qué horror ya ni nos dejan llenar las piscinas en paz! se oye por ahí): ¡ahora se van a por nuevos horizontes! Es increíble pero, hasta los reencauces de ríos enteros que ha gestionado el gobierno central para suplir la falta de agua en cauces naturales para riego de cultivos, han sido mejor aprovechados por los consturctores para riego de césped en canchas de golf, para parques acuáticos y piscinas! Ellos tienen el dinero suficiente para las instalaciones necesarias que arriman el encauce, en cambio, los agricultores, que ya hace años que se mudan de las alturas a los valles en busca del agua y renuevan sus sistemas de riego, de abono, etc., ya no pueden invertir más. Prefieren perder la guerra y dedicarse a otra cosa en la ciudad: ¡hostelería, construcción!!! ¡¡Si es que las cosas van así porque no ven el conjunto y cada cual cree vivir en su propia isla! ¿Por qué razón única creían ustedes que el gobierno favorecía la inmigración en España? Casa y trabajo para los que quieran instalarse en los pueblos del centro del país, casi fantasmas en medio del desierto que ha ganado ya el 60% del territorio (pero no un desierto de arena: es un desierto de tierra seca que vuela como polvo) a ver si rejuvenecen al pueblo con sus hijos y hacen crecer milagrosamente las encinas y los tomates. Y sino váya de mano de obra barata a la construcción o la hostelería, los dos sectores más rechazados por la población autóctona. Eso sí: ¡Millones de españoles se quejan de las hipotecas, pero ninguno del gran boom de la construcción! Mucho menos de las consecuencias arrasadoras en el paisaje, la naturaleza y el clima. Incluso el turismo en su mayoría ya no viene a disfrutar del entorno natural, o del pueblecito pintoresco de antaño. Vienen a beber alcohol en sus pubs irlandeses, a llenarse de hamburguesas del "hotel todo incluído" y bañarse en la playa estrechísima a punto de desaparecer. ¿Esto queremos para América? Está claro que si les dejamos se hincharán de ganar dinero porque comparado con Europa, nuestro continente parece un paraíso de kmts interminables. ¡Muchos kmts para construir, y mucha gente ávida de dinero fácil! Para mi punto de vista, una combinación peligrosa sólo frenable con una legislación práctica, inteligente y sólida a la vez, mucho suelo protegido con garras y dientes y un consenso entre políticos y sociedad incorrompible: hecho de gente con los huevos y los ovarios bien puestos, que no crea otra vez en los espejitos de colores y vea que esta desmesura puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Pero esto ya empezó. ¿Sabe acaso ustéd quién ha comprado el terreno de al lado de su casa? ¿O qué van a construir allá en el montecito donde todos los veranos ponés la carpita y te pasás tres meses maravillosos haciendo fueguito, guitarreada y compartiendo con los cuatro paisanos que viven ahí? Fijate... Nuestra tierra es un manantial de agua y de verde, codiciada ya como oro para los del norte, que todo lo convierten en billetes DE ELLOS. Lo vuelvo a repetir: que para nosotros esto es PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA. Pero mucha hambre, porque ¿después de cargarse nuestro continente qué quedará? ¿A dónde nos vamos a tomar agua natural que no valga como oro? Si desde acá pudiera llegarles mi voz a nuestros políticos les ruego, a Tabaré, a Mujica o quien asuma nuestro gobierno en breve, sea del partido sea: por favor, no lo vendan todo, no se deshagan de lo que ya no volverá nunca a nuestras manos como nosotros podemos verlo ahora. No nos vendan al bajo precio de la necesidad. ¿Y necesidad de qué: de esto? Porque este sistema que aquí comenzó a fallar rotundamente, generará empleo por veinte o treinta años sí, pero luego se acabará, estaremos endeudados y nos habremos quedado sin playas limpias, sin ríos, sin monte indígena, sin dunas, sin pozos de agua. Si nuestro paisaje vale, vale porque es como es: virgen, verde, de ningún extranjero codicioso en particular y de todos los uruguayos por igual. Esto ya empezó. ¡Cuidémonos y defendámonos ya!
